La oportunidad de Felipe
De acuerdo con los versículos 26 y 27, ¿por qué piensa usted que Dios llamó a Felipe para esta tarea tan particular?
Hechos 8:26-27
26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.
27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, gobernador de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar,
¿A quién le testificó Felipe? (v. 27)
Hechos 8:27
27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, gobernador de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar,
¿Quién le dijo a Felipe: “Acércate y júntate a ese carro.”? (v. 29)
Hechos 8:29
29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.
Reflexión 1
¿Qué tan atento estás a las oportunidades cotidianas para acercarte a alguien que está pasando por una duda o necesidad, y qué paso concreto darás la próxima vez que sientas el impulso interior de ayudar o hablarle a alguien de Jesús?
¿Cómo se acercó Felipe al hombre? (v. 30)
Hechos 8:30
30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?
Reflexión 2
Felipe no empezó criticando ni discutiendo con la persona con la que se encontró; se acercó con amabilidad y le preguntó qué estaba entendiendo. En tus conversaciones diarias, ¿sueles escuchar de verdad el dolor y las inquietudes de los demás, o te enfocas en ganar discusiones y dar respuestas automáticas?
¿Qué parte del Antiguo Testamento estaba leyendo el etíope? (vs. 28, 32, 33)
Hechos 8:28
28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.
Hechos 8:32
32 El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca.
Hechos 8:33
33 En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida.
Reflexión 3
A veces las rutinas agotadoras, el afán por el dinero o el cansancio apagan nuestras ganas de hablar de Dios con naturalidad. Si evaluaras tu corazón hoy, ¿qué distracción o hábito está consumiendo la energía que deberías usar para cuidar tu vida espiritual y bendecir a otros?
Las cualidades de Felipe
Felipe demostró por lo menos ocho cualidades que contribuyeron a su eficacia para testificar de Cristo. Indique el versículo que corresponda a las siguientes cualidades: (Hechos 8:26-40)
Hechos 8:26-40
26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.
27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, gobernador de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar,
28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.
29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.
30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?
31 Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentase con él.
32 El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca.
33 En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida.
34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro?
35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.
39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino.
40 Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.
Reflexión 4
Existe el mito de que para hablar de Dios necesitas saberte la Biblia de memoria, cuando en realidad solo necesitas la disposición de compartir lo que has vivido. ¿Cuál es esa historia de cambio o ayuda real que Dios ha hecho en tu vida y que podrías contarle a un amigo sin usar palabras complicadas o religiosas?
Posibles impedimentos en nuestro testimonio
El temor a la gente
Posiblemente seremos perseguidos… Cristo dijo de aquellos que temían confesar Su nombre: “…al que me niegue delante de los hombres, se le negará delante de los ángeles de Dios.” (Lucas 12:9)
Lucas 12:9
9 mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.
Proverbios 29:25
25 El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en Jehová será exaltado.
Reflexión 5
Muchas veces preferimos callar por temor a quedar mal, a ser juzgados o a no encajar en nuestro grupo de amigos, estudios o trabajo. ¿En qué lugar o con qué personas sientes más presión por ocultar tus convicciones, y qué necesitas para confiar más en la protección de Dios que en la aprobación de la gente?
El temor al fracaso
—”Ellos no creerán.”… Jesús nos advierte cuando dice: “¿Acaso no dicen ustedes: “Aún faltan cuatro meses para el tiempo de la siega”? Pues yo les digo: Alcen los ojos, y miren los campos, porque ya están blancos para la siega.” (Juan 4:35)… “Ciertamente, es mucha la mies, pero son pocos los segadores. Por tanto, pidan al Señor de la mies que envíe segadores a cosechar la mies.” (Mateo 9:37-38)
Juan 4:35
35 ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.
Reflexión 6
A veces caemos en el error de pensar que la gente a nuestro alrededor no tiene interés en Dios, cuando en realidad están buscando esperanza desesperadamente. ¿A qué persona de tu entorno cercano has estado evitando por pensar que “nunca cambiaría”, y qué acción amable podrías tener con ella esta semana para mostrarle el amor de Cristo?
Mateo 9:37-38
37 Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.
38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.
El temor a que los nuevos cristianos no permanezcan ni crezcan en el Señor
Revise la parábola del sembrador (Mateo 13:1-23)…
Mateo 13:1-23
1 Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.
2 Y se juntó a él mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la ribera.
3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.
4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comerán.
5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;
6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.
7 Y parte cayó entre espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron.
8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.
9 El que tiene oídos para oír, oiga.
10 Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?
11 El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.
12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.
13 Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.
14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis.
15 Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.
16 Pero bienaventurados vuestros oídos, porque oyen.
17 Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.
18 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:
19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.
20 Y el que fue sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo;
21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.
22 El que fue sembrado entre espinas, este es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.
Aplicación personal
Reflexión 7
Al examinar tu día a día, ¿cuál es el mayor obstáculo (el cansancio, la falta de tiempo, el miedo al qué dirán o el desánimo) que te frena para hablar de Dios con la gente que te rodea? ¿Por qué sientes que esa situación tiene tanto control sobre ti?
Reflexión 8
A veces las distracciones diarias, las redes sociales, la prisa por tener más cosas materiales o guardar rencores en silencio nos van apagando poco a poco. ¿De qué manera sientes que estas cosas le han ido robando la pasión y el entusiasmo a tu relación con Dios?
1 Juan 1:9
9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Reflexión 9
Guardar faltas o errores en silencio sin hablar honestamente con Dios aclara la distancia en nuestra relación con Él y ensombrece nuestra paz. Si hoy hicieras una pausa a solas, ¿qué actitud, falla o hábito oculto necesitas confesarle para volver a experimentar su perdón y libertad?





