El primer principio: Debemos estudiar la Palabra de Dios
1 Pedro 2:2
2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,
Mateo 4:4
4 Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Pregunta de reflexión 1
Muchos buscamos “el pan” de cada día (trabajo, comida, dinero), pero Jesús dice que nuestra verdadera energía viene de Su Palabra. Si compararas tu dieta física con tu “dieta espiritual” de esta semana, ¿te sentirías bien nutrido o desnutrido? ¿Qué horario de tu día podrías apartar para alimentarte de la Biblia antes de que el mundo te consuma?
2 Timoteo 2:15
15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.
Juan 8:31-32
31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
Salmo 1:2-3
2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. 3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.
Pregunta de reflexión 2
Un árbol junto a corrientes de agua crece fuerte y no se seca. Estar conectado a la iglesia y a otros cristianos es lo que nos mantiene con vida. ¿Hay algún conflicto o “malentendido” con otra persona que te esté alejando de la comunión con los demás? ¿Qué paso de humildad puedes dar hoy para buscar la paz y seguir creciendo juntos?
El segundo principio: Debemos orar
Video: Los creyentes oran
Mateo 26:41
41 Velad y orad, para que no entren en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
Pregunta de reflexión 3
La oración es como la respiración del cristiano. Jesús nos advierte que el espíritu quiere hacer lo correcto, pero nuestra parte humana (la carne) es débil. ¿En qué momento del día sueles sentirte más tentado a perder la paz o a fallar, y cómo cambiaría esa situación si decidieras “velar y orar” justo antes de ese momento?
1 Tesalonicenses 5:17
17 Orad sin cesar.
El tercer principio: Debemos compartir con otros cristianos
Hebreos 10:23-25
23 Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. 24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; 25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
Hechos 2:42
42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
1 Pedro 3:8-11
8 Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; 9 no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición. 10 Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño; 11 apártese del mal, y haga el bien; busque la paz, y sígala.
El cuarto principio: Debemos testificar de Cristo
Colosenses 1:28
28 a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre;
1 Pedro 3:15
15 sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;
Pregunta de reflexión 4
A veces nos da pena hablar de Jesús por no tener todas las respuestas, pero Pedro nos dice que solo necesitamos dar “razón de nuestra esperanza”. Si alguien te preguntara hoy: “¿Por qué te ves tan diferente o por qué tienes paz?”, ¿qué historia sencilla de lo que Dios ha hecho en ti podrías contar con mansedumbre?
Hechos 1:8
8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
El quinto principio: Debemos obedecer a Dios
Mateo 6:24
24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
Mateo 22:37
37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
Juan 14:21
21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.
Juan 15:10-11
10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
1 Juan 2:6
6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.
Filipenses 2:13
13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.
Lucas 6:46-49
46 ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? 47 Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os enseñaré a quién es semejante. 48 Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.
Pregunta de reflexión 5
Jesús nos pregunta por qué lo llamamos “Señor” si no hacemos lo que Él dice. La obediencia no es para quitarte la libertad, sino para que tu vida no se derrumbe cuando vengan los problemas. ¿Sientes que hoy tu “casa” (tu vida, familia o emociones) está sobre la roca o sobre la arena? ¿En qué área específica sabes que Dios te ha pedido obediencia y aún no has dado el paso?





