La necesidad de que Cristo viva en el cristiano
Juan 2:24-25
24 Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, 25 y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre.
Marcos 7:21-23
21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,
22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.
23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
Pregunta de reflexión 1
Jesús sabía perfectamente qué había en el corazón humano y por eso no se “fiaba” de las apariencias. Si hoy Jesús caminara a tu lado, ¿qué áreas de tu vida interior (pensamientos o deseos que nadie más ve) crees que Él querría limpiar primero para que puedas vivir con más libertad?
Romanos 7:18
18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.
Juan 15:4-5
4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Pregunta de reflexión 2
Pablo, un hombre muy comprometido con Dios, admitió que a veces quería hacer el bien pero terminaba haciendo lo contrario. ¿Te has sentido frustrado por repetir errores que ya habías prometido no volver a cometer? ¿Cómo te ayuda saber que la solución no es “echarle más ganas”, sino permanecer conectado a Jesús como una rama a su tronco?
La realidad de Jesucristo viviendo en el cristiano
Hebreos 13:5
5 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te dejaré, ni te desampararé.
Pregunta de reflexión 3
Muchos nuevos creyentes temen que, al cometer un error, Dios se aleje de ellos. Según la promesa de Hebreos, ¿cómo cambia tu nivel de seguridad y paz al saber que Su presencia no depende de tu perfección, sino de Su fidelidad? ¿Qué harás la próxima vez que sientas que le fallaste?
1 Juan 1:9
9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Jesucristo morando en el cristiano
Juan 6:35 (El vacío interior)
35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
Juan 14:27 (La ansiedad)
27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
Pregunta de reflexión 4
A veces buscamos aliviar nuestra ansiedad, tristeza o vacío con cosas temporales (redes sociales, compras, aprobación de otros). De los “regalos” que Jesús ofrece (pan de vida, paz, gozo, fortaleza), ¿cuál es el que más te hace falta hoy y cómo puedes acudir a Él para recibirlo en lugar de buscarlo en el mundo?
Juan 15:11 (La infelicidad)
11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
Filipenses 4:13 (La falta de poder)
13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Aplicación personal
Romanos 6:13
13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.
Pregunta de reflexión 5
La vida cristiana no es un “club de reglas”, sino una entrega total. ¿Qué significa para ti, en tu rutina diaria (trabajo, estudios, familia), presentar tus manos, tu boca o tu mente como “instrumentos de justicia” en lugar de usarlos para lo que a ti te apetece?
Romanos 12:1-2
1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Juan 3:16
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Material de Cru México – Pasos hacia la madurez cristiana





